jueves, 13 de junio de 2013

EL REMOLINO (4)

cuento de seis capítulos



                       
                     














                      


                  CAPÍTULO  CUATRO














entonces resulta que Don Salvatore, su hijo Santino y sus familias respectivas eran los únicos que no podían ser obligados a someterse al sistema de vida impuesto por el Gobierno Central, y, por supuesto estimado lector y amigo, te preguntarás como era que lo lograban.¿como podía ser que escaparan de tamaño sistema de control e imposición de estilo de vida? Te digo que ni siquiera se les podía obligar al consumo del Estressol...

Don Salvatore era un italiano sencillo de unos sesenta años, viudo, que vivía junto a su hijo de treinta, la esposa de éste, de edad aproximada a la de el y los dos pequeños hijos de cinco y seis, que sabía hacer de todo y arreglar cualquier cosa que se rompiese o fallara. Tenía una gran inteligencia pragmática, cosa que nadie mas, excepto Santino, podía lograr lo mismo debido a la anulación de la iniciativa que producía el consumo del mencionado adictivo.

El gobierno tuvo que acceder a la presencia de este señor y su familia, porque era el único que, junto a Santino estaban capacitados para solucionar los problemas diversos que se producían en el orden doméstico o en las áreas diversas de la administración como era el mantenimiento de las tres grandes torres que te mencioné al comienzo. Ésto solamente lo podían realizar este italiano y su hijo, porque si consumieran estressol se les anularía la capacidad creativa y otras virtudes. Y contratar gente de afuera para dichas tareas pondría en riesgo la subsistencia del sistema. Salvatore y familia a su vez, eran lo suficientemente inteligentes como para ser reservados y discretos por necesidad de sobrevivir.

Pese a que tenían garantizada la supervivencia, nunca quisieron aceptar dinero ni ningún beneficio a cambio de los invaluables servicios que aportaban.Ello les tentaba aun mas a los innombrables capitalistas cegados por la avaricia, a mantenerlos   con vida y en esas funciones.

Lo mas interesante del caso es que ni yo mismo, que soy el que te está contando esta historia, pude adivinar que el italiano tenía algo planeado.....

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A todo ésto en las reuniones de los Barbablancas, integrantes del Gobierno Central, se estaba generando una inquietud que iba en crecimiento.

A pesar de que estas reuniones eran de una extrema cerrazón hacia el mundo exterior y hacia el mismo pueblo, en los chusmeríos de sus habitantes comenzó a filtrarse la información de que había una gran preocupación en los miembros del Gobierno porque parecía ser de que comenzaron a temer sobre cual sería la consecuencia si faltara Salvatore, si es que a éste le sucediese algo inesperado o se muriera, ya que a pesar de su simpleza, era el único juntamente con su hijo, capacitado para sostenerse en libertad, tanto de acción como de entendimiento, debido a las razones  conocidas.

Pero a pesar de que era muy poco lo que la gente podía pensar por si misma, ello no sucedía con los Barbablancas que eran los grandes poderosos conductores del pueblo, contratados por los tan enormes como misteriosos capitales que los sustentaban, y que eran absolutamente desconocidos aún para aquéllos, porque las órdenes que recibían aparecían escritas en la Gran Pizarra de la Tercer Torre sin poder identificar sus procedencias y los enormes sueldos que percibían lo hacían mediante giros bancarios sin remitente registrado.
No está demás mencionar que los Barbas no eran inducidos a consumir Estressol, ni tampoco era necesario debido a que las importantes sumas de dinero que cobraban les alcanzaba para someterse al sistema, lo mismo que sucedía con los psicólogos sociales, los que por otro lado, una vez que ingresaban al sistema tentados por la codicia, se encontraban con la sorpresa de que aquel que osaba renunciar desaparecía misteriosamente y para siempre. Por lo tanto,  los dominaba el dinero y en su defecto, los manejaba el temor de desaparecer para siempre, lo cual también le sucedía a cualquiera que se acercase desde afuera para investigar o preguntar por alguno de ellos.

Te cuento que el único punto débil era que el  Consejo estaba invadido por el temor de perder a Salvatore y también sumamente intrigados por la vida que llevaría adentro de su casa junto a sus familiares. Pero ante ello, está a la vista de que nada podían hacer. Por lo tanto optaron por dar la apariencia de que no tenían esa debilidad. Aunque el italiano y su hijo eran los suficientemente astutos para hacer como si nada pasara, ya que se daban perfecta cuenta de las especulaciones de los Barbas.....

2 comentarios:

  1. entretenida lectura, gracias Lao
    un abrazo

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  2. Diríamos que hay que poner las Barbas en remojo!!!! Te sigo Lao, un abrazo

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