viernes, 26 de agosto de 2011

ABURRIDO PARA LEERLO

Tengo entonces que esperar dos horas para ingresar al cuarto de la clínica. Me senté entonces con todo el buen humor posible en aquel pasillo lleno de personas que como yo, cada cual con su situación.
Me puse a jugar con una nenita que estaba haciendo como que era un gatito, obviamente, buscando que le prestaran atención. Miauuu, miauuu.

Pensé...¿porqué alterarme, si la vida que me dieron es toda mía? Seré yo entonces quien deba determinar como encararla. Tenía dos opciones, achicar el tiempo hablando del clima o esas cosas con el que tengo al lado y llevarme las manos vacías, o en cambio...

Opté por el otro camino. Hacer que esas dos horas durasen mucho mas, sacándole algún contenido. Viajando por el espíritu. Bueno, espero que cuando regrese y me despierte de la anestesia, no me encuentre frente a un hombre barbudo que me diga que se llama San Pedro, pensé medio en broma, medio en serio, riéndome en mis pensamientos, con la boca cerrada. En eso, una señora que estaba sentada frente a mi, tejiendo activamente; se detuvo de golpe para alzar la vista y mirarme por un instante, como si hubiera presentido el paso de un fantasma.Esa actitud hizo que reflexionara arrojando todos los fantasmas que me estaban sobrevolando e ignorarlos para seguir adelante con pensamientos positivos.
Le había pedido a Adela que ya que tenía que salir, que por favor me comprara un block para escribir cosas como ésta y dos bolígrafos. Ella que me quiere y malcría un poco, no dejó de hacerlo.
Entonces aquí estoy . De buen carácter y sin protestar. Pensé que si me llegan a encontrar "algo malo" con la biopsia, no va a ser porque yo me lo haya buscado. Será entonces lo que tenga que ser.
Dejé entonces toda la ansiedad a un lado, o al menos, toda la que pude. Y me puse a respirar el aire fresco que ingresaba por la puerta, gracias al hecho de estar cerca de la misma.

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Bueno ya había pasado toda la cirujía. Me internaron, anestesiaron y encontraron un quiste no muy grande para biopsar.

Y como cualquier hijo de vecino tendría que esperar unos quince días para averiguar el resultado del examen patológico.

Sería cara o seca, benigno o maligno, para aquí o para allá.......

Había despertado en la habitación como si estuviera medio borracho.El viejito que estaba en la otra cama que iban a operar de un tumor en la cabeza, ya no estaba, me iría sin volverlo a ver y saber el resultado.

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Este sencillo relato real y nada original, viene del anterior y terminará en el siguiente.
Es una historia común, nada rimbombante, suceden casos como éstos todo el tiempo y en cualquier lugar del planeta; en este caso, me tocó a mi, aunque no es la primera vez que vivo historias parecidas.Gracias por leer.

lunes, 22 de agosto de 2011

RUMBO AL QUIRÓFANO

Me atiende la señora empleada. Mi primer paso es, tener en cuenta de que se trata de un ser humano como uno. Que tiene su vida propia y que tuvo que dejarla a un costado para atenderme. Todo un conjunto de intereses privados a un costado, para entrevistarme y llenar el cuestionario de internación. Pude percibir que la atención que brindaba era sincera, no sobreactuaba.
Como en mi es muy natural mirar mas allá de las narices, detecté la casi implícita curiosidad de mujer, que tanto bien hace a la convivencia.
Entonces le tiro un par de comentarios como para darle pie, lo cual, al margen del papeleo, me preguntó a que me dedico.Le respondí moderadamente y con respeto, dejando cuestiones en el aire, conservando un saldo a favor.
Finalmente se levanta y me acompaña hasta un gran pasillo diciéndome que esperase hasta que me llamen nuevamente.

Me encuentro entonces sentado junto a un montón de personas haciendo lo mismo. Una suma de mundos interiores que de cuando en cuando se juntaban sus miradas, como dándonos a entender que nos unía un tácito convenio firmado en el aire. Algunos hacían amagues de tirar la línea para ver si había pique de conversación.Estaban entonces, como suele pasar, los que hablaban, los que escuchaban, y los callados.

Me habían advertido que, por lo menos tendría que esperar una hora y media para poder ingresar al cuarto donde estaría la cama asignada esperándome. Preferí pensar en que serían unas dos o tres horas, por lo que entendí que estaria internado a eso de las trece.

El médico, muy buena gente, me había dicho que haría la cirugía entre las quince y dieciseis . Pero como prefiero calcular un margen de error, le agregué a mi expectativa, bastante mas tiempo. Viejo truco de viejo para manejar ansiedades y malos humores, evitando asi taquicardias y desgastes emocionales. Me hice entonces a la idea de que a las diecisiete mas o menos vendrían al cuarto las enfermeras para hacerme las preliminares. Ello incluye entre otras, el ultraje de despojarme de las vestiduras y hacerme vestir con esos ropajes ventilados donde uno está como "Dios lo trajo al mundo" y entregado como un jesús a ser crucificado con la cirujía.

No me van a llevar asi al quirófano le pregunté al médico que andaba dando vueltas por ahi. Ante lo cual me respondió con una broma de buen gusto y luego me aclaró que me iban a trasladar tapado con una sábana a la ida y al regreso cuando vuelva dormido también.......- Ahhh! le contesté, no sea cosa que la gente vea y comente, le complete en tono de broma.....

Terminado ese trance de preguntas. Me dijo que, "si no se complica, tal vez te puedas ir para tu casa esta noche"

Calculé en consecuencia que, "si no encuentra algo raro en la extracción, se extenderá la cirujía y tendré que quedarme en la clínica a dormir.Pero vale mas pensar en eso después".

Cuando salí de casa, le había dicho a Adela, mi compañera del alma y todo lo que implica, que se quedara tranquila y se tomara su tiempo para irme a buscar. Ella me hizo una sonrisa y dio un beso muy cariñoso y me despidió diciendo que eso era
asunto suyo.....

A mis hijos les había dicho que era cosa sencilla para no dramatizar y evitar temores innecesarios. Aunque me daba cuenta que algo de eso había.

miércoles, 10 de agosto de 2011

PENSANDO EN VOZ ALTA

Muchas veces he pensado en que es lindo tener un sillón cómodo y un gran escritorio para escribir todo el tiempo.
Pero también algo me dice desde mi interior de que eso no es para mí, siempre y cuando pueda moverme con los benditos pies y utilizar mis manos, mi mente y todo mi ser para otras cosas.
Prefiero mas bien, tener que hacer vericuetos con el tiempo por estar viviendo la vida para luego utilizar el lápiz; aunque creo que debo haber nacido con uno en una mano y en la otra la mamadera.

Tan rica y jugosa es la vida con sus nutrientes inagotables, que da para exprimirla permanentemente y hasta el final, dejando huellas y mensajes.

Interrumpiendo si es necesario para escuchar un pájaro o atender a alguien cuyo reclamo lo justifica con creces.

Tener la mente y el físico atentos y activos lo suficiente como para que no haya desperdicio de los minúsculos instantes que tanto suman.



Lo de escribir se va amontonando en el interior como si fuera un acumulador o una batería. Hasta que sale de golpe del pensamiento y fluye la compulsiva necesidad de transmitir.
Hasta que entonces sentado....sentadito... voy largando la ecuación que se
armó algunas veces sin notarlo.


Y luego....dale que te dale....a seguir viviendo sin perder ocasión de hacerlo.


Obvio que quedan cosas sin decir....pero ya que eso sucederá por uno u otro camino, entonces, de estar sentado desarrollando una joroba con muchas contracturas físicas y mentales; prefiero salir corriendo a vivir todo lo que se pueda.


Eso no significa que no me guste la reflexión y contemplación profunda; pero, es que me sale mucho mejor asi.