viernes, 7 de diciembre de 2012

(capítulo once) AVENTURAS Y DESVENTURAS DE GREGORIO

Después de haberse encontrado con sus padres y hermana mayor, y de haber permanecido con ellos casi ocho dias. El espíritu de Gregorio había crecido mucho mas de lo imaginable. Tenía gracias a ello la mente mas despejada que nunca. Era como haberse extraido un grande y molesto incordio del cuerpo. A lo que se sumó el hecho de haber encontrado un caudal afectivo que hasta ahora le era desconocido. Había ingresado, podría decirse, a otra dimensión, lo cual le proporcionaba una visión mas acertada para sus próximas futuras decisiones. Sentía que sus próximos pasos se encontraban ordenados encadenadamente como si fueran fichas de un dominó bien jugado. Sin lugar a dudas, ese fue el paso que le ocasionó mayor maduración. Ahi comprendió con profundidad aquel consejo de Don Alfeo cuando le dijo: "en la vida tené que salir de primero de un charco para depué pensar en el otro" y de Don Manuel cuando le dijo: "hombre, empieza por el callo que mas te duele". Pero también comprendió que durante el resto de su existir lo acompañarían una sucesión de charcos y  callos que con seguridad tendrían importantes razones de ser.


Sabemos que toda despedida trae de la mano un regreso, lo cual genera la expectativa de una bienvenida.  Ésto a su vez desarrolla un proceso interior sumamente importante en casos como éste. Te despides de donde te recibieron y te reciben de donde te despidieron. Tienen éstas vivencias, una gran implicancia sobre la afectividad y la seguridad en uno mismo.


Aún asi sobrevolaban sobre Gregorio pájaros de nuevas dudas. Sin abundar agrego aquí, que dudar es de inteligencia bien aplicada.
Intuía que le faltaban piezas que ordenar y que emergiera algún otro acicate para seguir adelante su caminar.

Como no tenía ganas de pensar demasiado se fue al vagón comedor y pidió un chopp de una cerveza tirada muy rica y un sandwich de pan francés bien grande, rellenado con jamón crudo y queso; tanto como para alimentarse bien y a su gusto.

Como era el mediodía del domingo, viajaba poca gente y el guarda elegantemente vestido con su uniforme, se tomó la confianza de darle lata y como a Gregorio no le molestaba, se terminó sentándo frente a el haciéndole todo un desfile de preguntas. Le venía bien la compañía porque necesitaba distraerse precisamente. Al enterarse que era funcionario de la Aduana le solicitó respetuosamente le proveyera de su nombre y una dirección postal; ante ello le indicó la Estafeta Nro.3 de Buenos Aires, ya que quedaba cerca de la pensión donde su dueño habia quedado en avisarle cada vez que llegara correspondencia a su nombre, aunque hasta ahora nunca se había dado esa situación.
No puso objeción por ese pedido, porque como el guarda era de origen polaco, supuso que seguramente tomaba la precaución de conservar sus datos por algún familiar que ingresase al pais y necesitara algo de orientación, le pareció muy natural.

Siendo horas de la tarde y a pleno sol, muy calurosa para ser noviembre, con la tradicional pegajosidad de esa zona sobre la camisa, compró una longaniza, fruta y pan por el camino a la pensión, en la cual entró directo pensando en darse un buen baño.
Diciéndose a si mismo, que iba a "desensillar hasta que aclare", frase adquirida en su convivencia con los parroquianos de la Estancia de Paysandú. Queriendo decir despojarse de los bártulos, comer,refrescarse, dormir y reordenar tranquilo sus próximos pasos. 

Es curioso como a las personas se nos van pegando las expresiones que adoptamos en distintas circunstancias en las que vamos conviviendo.Esas expresiones  -reflexionaba exageradamente nuestro amigo- son tantas como palabras tiene el diccionario. Con seguridad  su interior iba creciendo mucho mas que en las frases que utilizaría en su vida, pero éstas terminan siendo como ventanitas del alma cuando uno las ha incorporado como si fueran propias.

Mientras se estaba bañando muy relajado comenzó a imaginar como si su existencia fuese un escenario donde aparecían las distintas personas a las que estaba mas ligado hasta que se quedó dormido en la bañera.

Soñaba que estaban las personas de la estancia, desde el Gringo hasta toda la peonada; las de la Granja de Tandil, donde aparecía entre otras,  Doña Nolfa con un bebé en brazos, Don Pedro y los tres otros hijos de ambos; luego Don Irazábal, Don Manuel y Don Alfeo con  su esposa Doña Pascualina, que asi se llamaba, era muy buena mujer y se destacaba como gran cocinera.
Iban caminando en procesión, pero adelante de todo estaba Luisa en su bicicleta, detrás de ella los papás de Gregorio tomados del brazo; luego Don Manuel llevando un estandarte con un sol dibujado.Atrás de la fila estaban Benancio el hijo del viejo cacique Tehuelche, montado en un caballo de hermoso color azabache con una larga crin y a su izquierda estaba Gregorio cabalgando al paso con el tobiano y  llevando en ancas a Luciana que lo rodeaba con sus brazos con cara de contenta. Al final de todo iban un montón de perros moviendo la cola simpáticamente.

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Entonces despertó sobresaltado por los golpes que daba en la puerta del baño el dueño de la pensión que era un señor muy bajito pero gordo vestido habitualmente con un pantalón que le bailaba en el cuerpo, sostenido por tiradores muy anchos.
Llamaba asustado y con cierta energía porque hacía como una hora y media que Gregorio no salía, pensando en que le podría haber pasado algo. Desde afuera no se podía abrir porque tenía una traba del lado de adentro. Entonces éste se levantó medio dormido y abrió envuelto en un tohallón para ver que era lo que sucedía. Vuelta la calma, le avisó de paso que casualmente, había correspondencia a su nombre en la estafeta postal.  

martes, 4 de diciembre de 2012

SIGUEN LAS AVENTURAS (capítulo diez)

amigos: para entender esta historia es recomendable pegarle una lectura rápida a los capítulos anteriores. Gracias por todo
                                                                                             LAO PAUNERO




Gregorio  decidió  reencontrarse con sus padres después de haber transcurrido cinco años desde que se fuera en busca de nuevos caminos para alejarse de paso de los conflictos familiares.
Luego de enfrentarse con la aparente realidad de que Juliana ya estaba casada con Carlos Caloggero. Resolvió saltar el segundo charco que sería nada menos que ir a la búsqueda de sus raíces.

Después de dormir profundamente y tomar esta decisión, cuando fue a la Aduana para cumplir con su trabajo habitual, solicitó a Don Irazabal hablar en privado.
Este era una persona bastante seria en los asuntos laborales pero lo escuchó detenidamente en sus argumentaciones y le concedió la autorización para que desde el dia siguiente, que resultaba ser sábado, se tomase una licencia extraordinaria -que compensaría con horas extras- para reintegrarse el otro lunes; o sea que dispondría de casi nueve días para tratar de lograr satisfactoriamente este  objetivo.

Al día  siguiente muy temprano emprendió el viaje para la Ciudad de La Plata en ferrocarril. Desayunó en el vagón comedor y ocupó un asiento para no fumadores durante el trayecto.

La verdad es que viajar en uno de estos trenes ingleses,  era la primera vez que lo hacía y resultó ser  una grata y deslumbrante experiencia, que ignoraba por completo  que con el tiempo se constituiría en algo rutinario para él. Y tampoco sabía que iba a hacerse de muchos amigos en futuros trayectos. En esa época, hacer este viaje era entretenido y por mucho una gran ocasión para conocer otra  gente. Pero no quiero desviarme del tema central que nos ocupa. El asunto es que por el momento le sirvió para olvidarse un poco de sus preocupaciones.
Es que se le ocurría pensar en que el era demasiado serio para tomarse la vida como lo hacía, siendo para ello bastante joven no parecía ser común. Pero  debía asumir que tenía esa característica muy propia de su personalidad y 
muy programada en su matriz, la que por mas que quisiera , no la podría cambiar.

Ahora su mente estaba enfocada en el propósito de encontrarse con sus padres. Y lo presionaban una gran carga de amargura y temor a la vez, progresivos a medida que se iba acercando a destino.

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La vieja casa en la que vivió su infancia y parte de su juventud estaba habitada por extraños y muy reformada, a pesar de que el alma de otros tiempos continuaba allí y de que estaban casi todos los árboles en que se trepaba y el gran pino junto a la enorme  araucaria             
estaban intactos solamente que mas viejos, aunque ésto es un decir, ya que a los árboles no se les nota demasiado el paso de los años como sucede con las personas  y debe ser asi porque la vida de los primeros es mucho mas larga. No puedo dejar de mencionar el gran impacto emocional que le produjo pasar por allí junto con la vaciedad extraña que hizo sentir el hecho de ver la casa vendida por los viejos  sin entender las razones que los llevó a tomar esa decisión. Estos platos fuertes no suelen ser bien digeridos por un hijo, sobre todo cuando tuvo que tomar distancia por necesidad de no involucrarse en las reyertas de pareja de los propios padres, ni en sus decisiones, ya que  por ellos como  lo dije en otra ocasión tenía mucho amor y respeto,  lo cual como también lo había dicho con otras palabras, le producía  paz de conciencia gracias a esa misma actitud que siempre había adoptado y que le había dado la libertad interior como para poder decidir su alejamiento.Pero, he de hacer notar que pasar por éstos lugares le causaban hasta temblor en las piernas y le costaba mucho cumplir con esos pasos ineludibles.
Los ocupantes de la casa, no conocían a sus papás, ni tampoco sabían acerca del paradero de éstos.

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Fue también a la farmacia  pero descubrió que  eran otros sus dueños y que tampoco sabían mucho para informarle,  ya que la habían adquirido a través de un intermediario por lo que no llegaron a conocerse. Se encontraba casi en el mismo estado en que la recordaba, solo que no tan cuidada y prolija como siempre lo estuvo, acorde con la manera ordenada de ser de su papá . 
Le desfilaban distintas ideas funestas y su angustia iba en aumento, pensando en lo que podría haber sucedido.

Como todavía no era el mediodía, se tiró el lance improvisado de acercarse a la escuela donde siempre había ejercido su mamá como directora. Sabía que era una idea un tanto loca porque siendo sábado era muy raro que encontrase a persona alguna en el lugar. Pero venía a ser lo que se dice un manotazo de ahogado, un último intento un poco desesperado. Cuando ya se encontraba decepcionado y pensando en el regreso, se encontró con el edificio de la vieja escuela con puertas y ventanas completamente cerradas. Y cuando se dispuso a emprender el regreso se escuchó un ruido y se asomó Don Ramón el viejo portero que a su vez era  cuidador del edificio y vivía en el lugar. Lo reconoció enseguida y éste fue muy amable con Gregorio brindándole la información que necesitaba. Adivinándose  por su reacción que por lo menos su madre estaba viva.
Recorrieron juntos el viejo registro de firmas que había en el archivo del establecimiento, de donde se extrajo muy claramente que estaba jubilada desde hacía dos años y que su domicilio actual se encontraba en un pueblito, conocido como Villa Brille ubicado a unos veinte kilómetros en dirección a la capital y emplazado en las inmediaciones de una nueva estación de trenes.
De su padre y hermanos no podía deducir nada hasta el momento, lo único seguro era que su viejita estaba viva.

Un verdulero que había ido a buscar provisiones para su negocio en el Nuevo Mercado Regional, lo llevó en su carro con caballos de tiro hasta la villa, dejándolo en la misma estación, donde preguntó a un canillita, el que supo enseguida como orientarlo porque su padres resultaban ser muy conocidos en el lugar.
Sabiendo entonces que los dos se encontraban vivos, muy contento entonces llegó enseguida a una pequeña y recién  construida casa con jardín y un local donde funcionaba la primera y única farmacia del pueblito. Lo recibieron con gran escándalo por la gran alegría que tenían de verlo. Las diferencias observables en ellos era que estaban un poco mas viejos pero mucho mas felices.Lágrimas y risas sumadas al querer hablarse y preguntarse todo al mismo tiempo suelen conformar un excelente cóctel en los casos como éstos. Su papá  
irradiaba felicidad y se sentía como pato en el agua en su casa y en su trabajo. Hay que hacer la salvedad de que en aquellos tiempos los farmacéuticos eran mas bien boticarios, ya que muchos de los medicamentos debían ser preparados con las propias manos, ocupando en consecuencia un lugar reconocido ante los vecinos. La otra gran sorpresa fue que Luisa, su hermana mayor vivía con ellos y se había quedado solterita  para vestir santos como se dice, pero estaba contenta, constituida en un apoyo fundamental en todos los sentidos y entre otras tareas andaba por la villa en una de las pocas bicicletas  que había en la zona repartiendo remedios y dando inyecciones a los clientes, que por cierto eran bastantes y había que recorrer grandes distancias. La mayoría de las bicicletas igualmente que los trenes y otras cosas, eran inglesas y de muy  buena calidad, de color negro y equipadas con luces a dínamo, canásto, inflador, timbre y carterita de cuero para las herramientas, parches y pegamento.

Fueron unos dias maravillosos, llenos de cosas para contarse y sobremesas para compartir. No solamente no hubo nada de reproche mutuo sino que había una demostración de afecto tras la otra como nunca la habían tenido. No te puedo contar lo que significó para nuestro joven aventurero ver a sus padres tan felices. Sus cinco hermanos se habían ido abriéndo camino en la vida para un lado y para el otro, "uno pal norte y el otro pal sur" tal cual decía una de sus canciones que con el tiempo nuestro amigo cantaría con su guitarra de la que nunca se desapegaría como si fuera su amante fiel.

Como broche de oro de este viaje, tuvo la feliz idea de pagar la seña de una gran fracción de tierra de unas seis hectáreas por donde pasaba un arroyo y había muchos árboles añejos y un antigúo molino estilo holandés en impecables condiciones de conservación, ubicada en la zona de quintas de Villa Brille emplazada del otro lado de la estación y a unas veinte cuadras de distancia, cuya inspiración surgió por un comentario que salió de la boca del verdulero Don Milano, hombre práctico,  de trabajo y luchador, que por intuición le suministro los contactos antes que se bajara del carro.

Esos casi ocho días que duró esta visita, lo hizo sentirse totalmente renovado y  que tal vez  habría sido el charco mas importante que hubo de pasar hasta el momento.

La despedida no fue como las anteriores, ya que se sentía en el aire el afecto cultivado a pasos gigantes y lo mas concreto era que no se encontraban tan lejos y podrían verse bastante seguido. El cariño demostrado por sus padres y por Luisa le llenaron todo lo que no había logrado con ellos hasta ahora. Los abrazos y besos fueron por demás emotivos.

Cabe aquí la reflexión de que precisamente para crecer en el amor no deben existir cuestionamientos del uno hacia el otro porque sería tirar todo abajo y nada construiría entonces.

Los bríos que esta vivencia desarrolló en nuestro amigo no hay páginas ni letras que puedan expresarlo.


Con el tiempo se notaría lo importante que fue este encuentro en la vida de Gregorio, el que como valor agregado, traía con ello, la  instintivo racional decisión de haber comprado la fracción de tierra. 

                            

martes, 27 de noviembre de 2012

CRECIMIENTO

Uno de los factores para ser mas feliz es entender que el único competidor real somos nosotros mismos. 
Debemos ganarle al que fuimos hace un ratito.
                              gracias por leer         
   
                                        lao paunero

martes, 20 de noviembre de 2012

(capítulo nueve) AVENTURAS Y DESVENTURAS DE DON GREGORIO

cuando leemos o nos cuentan una historia, queremos que tenga un final cien por ciento feliz. Que el príncipe se case con la princesa y que vivan para siempre.
Es natural que sea así y también que lo deseemos para nuestra propia vida.

Por otro lado sabemos que todo no suele cumplirse como lo anhelamos, por  aquello de "una de cal y otra de arena". A ésto no lo acostumbramos entender ni aceptar con plenitud aunque vamos intuyendo  que tiene una misteriosa razón de ser.

Pero si nos llegamos a enterar  que un relato podría tener un desenlace triste muchas veces escapamos leerlo o escucharlo.
También ello es natural según lo pienso, y tal vez ser así hace que nuestra existencia tenga mayor sustento.

A medida que recorremos el tiempo, asumimos con mayor realismo que la vida es el día nuestro de cada día, tal como se va presentando y sacándole buen jugo a esa naranja.
Completamos entonces los baches tristes y los rellenamos con la fantasía, el humor y otros rebusques que nuestra esencia nos provee.


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A Gregorio le fueron ocurriendo muchas cosas, de las unas y de las otras como a cualquier hijo de vecino.Hubo tantos sucesos que el mismo me fue contando, que no me alcanzarían estas páginas y tal vez abusaría de tu tiempo en relatarlos a todos. Por lo tanto voy a tratar de enfocarme en los puntos mas importantes, pero no podré obviar algunos de los pequeños detalles o comentarios al margen que me parecen significativos.

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Estábamos en aquel día en que Gregorio le había avisado a Don Manuel que no concurriría a cenar, ya que a la salida del trabajo, lo primero que hizo fue pasar por la pensión pensando en leer la carta de Luciana antes de irse para la cantina.
Revisó todas sus pertenencias, especialmente las que se encontraban en el bolso marinero. No hubiera podido encontrarla de no ser por su fino olfato y el perfume del sobre. Estaba todo arrugado en el fondo de aquel saco.
Entonces lo abrió rápidamente y extrajo una hoja toda borroneada por la humedad del suelo. Solamente pudo entender algunas palabras que pudieron notarse, tales como "fiesta", "ceremonia", "casamiento", "Caloggero" y al pie, la frase "te espero, Luciana"; imaginó que el contenido de la carta no era otra cosa que la corroboración de lo que ya había pensado , o sea que lo que le estaba anunciando era "que lo esperaba en la fiesta y ceremonia del casamiento con Carlos Caloggero".
Ésto le cayó como un balde de agua fría pensando que el hecho de que el perfume entonces había sido circuntancial, a pesar de que le había alimentado una duda sobre que aun ella mantendría vivo su amor por el   y "¡encima este Manuel!" lo impulsó a engordar el caudal de fantasía.
 Pero por lo menos, entendió luego de tranquilizarse un poco, que encontrarse con la carta le había servido para "afrontar la realidad" y que era normal  que le sucediera,"dado que como se presentaron las cosas, a cualquiera le pudo haber pasado lo mismo", pensó.

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De todas maneras tenía un gran enriedo en la cabeza y angustia en el corazón.Como era muy tarde , suspendió toda idea de ir a la cantina, igualmente entendió que no tendría sentido hacerlo. Se dio un baño y se tiró a dormir pensando en que ya habría pasado el primer charco y ahora debería decidir cual sería el próximo, aunque casi no se dio tiempo para mucha reflexión para poder entender claramente que el segundo tendría que ser encontrarse con sus padres y que tal vez por allí rondaba el meollo mas importante que afrontar y que ello le ayudaría a borrar el resabio de ilusión que le había quedado con Juliana....

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miércoles, 14 de noviembre de 2012

AVENTURAS Y DESVENTURAS DE GREGORIO (capítulo ocho)

Llegó a ser tan grande mi amistad con Don Gregorio y fueron tantos los momentos compartidos que se hicieron callo en mi memoria y recurrentes en mis reflexiones durante toda la vida.

Como ya te había contado, lo visitaba casi diariamente cuando el era un anciano. A la mañana temprano o a la tardecita se repetía el ritual de compartir unos mates amargos, un rato de charla y en repetidas ocasiones yo le tendía una mano de ayuda en lo que necesitase, como subir al techo para hacer algún arreglo, atenderle la huerta y otros menesteres. Pero cuando  tenía tiempo me quedaba a escuchar sus historias, a las que solía repetir una y otra vez; pero a mi no solamente no me cansaba escucharlas nuevamente, sino que siempre les encontraba detalles nuevos que incluso me daban muchas enseñanzas para mi propia vida. Creo que nunca he tenido un intercambio tan intenso y aleccionados como en las conversaciones de Don Gregorio al que nunca podré olvidar. 

Habían pasado tantos años desde aquél viaje a Tandil.

Recordarás que gran parte de esta historia comenzó cuando Gregorio siendo muy joven impulsado por sus ideales de búsqueda de rumbo y la necesidad de tomar distancia con respecto a su  familia, entonces resolvió alejarse para encontrar caminos y respuestas. Inicialmente acostumbrado a un estilo de traje y corbata  trabajó durante mucho tiempo en una estancia de Paysandú, Uruguay, conoció entonces un estilo de vida muy diferente al que estaba acostumbrado pero comprobó que se podía adaptar fácilmente y  que le quedaba a medida; regresó de nuevo al Puerto de Buenos Aires e hizo de peón en un circo donde pierde su caballo sin encontrar explicación, justo en los dias en que consiguió un trabajo fijo y lugar donde dormir y alimentarse en una cantina italiana que regenteaba Don Alfeo con cuya hija Luciana se inició una mutua simpatia que terminó en romance; recordarás entonces que, encontrándose en la cantina conoce al señor Irazabal, un hombre vestido muy formal que le toma una prueba y le ofrece un trabajo en la Aduana, donde Gregorio pone a prueba toda su capacidad para el desempeño de su labor y don de  gentes. Fue entonces que Don Manuel, dueño de un bodegón que conoció casualmente al buscar donde almorzar, ya que le quedaba de paso entre su trabajo y la pensión en que se hospedaba, le ofrece viajar a Tandil.
Gregorio aprendió tantas cosas en estos dias que le hicieron tomar conciencia de sus propias capacidades, desarrollarse en ellas, tratando cotidianamente con diferentes inmigrantes. Pero lo mas importante fue su evolución interior, tomando progresiva conciencia del lazo con sus padres y desarrollándose en consecuencia la necesidad de verlos. Mientras tanto tuvo que cargar sobre sus hombros muchos sufrimientos, entre ellos, la decepción de que justo cuando iba a encontrarse con Luciana para dar un paso mas serio en la relación con ella,  había llegado de Italia Carlos Caloggero, el prometido de ésta para matrimoniarse.
Se alejó de la Cantina y a partir de entonces no volvió a verse con esta italianita, solamente vio a sus padres en ocasión de despedirlos antes del viaje, quedándose con la idea de que estarían organizándose para la boda.
Mientras estaba en la Granja Doña Nolfa, recibió un sobre perfumado que la joven le había enviado y que éste guardó sin abrir en el fondo de su bolso marinero olvidándose de su existencia porque daba por supuesto de que era una carta que le avisaría de la ceremonia y festejo del casamiento, y por descontado de que no iba a poder asistir a dichos eventos por su viaje a la granja del primo de Don Manuel localizada en un paraje llamado Tandil. 

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Estábamos entonces en aquella etapa de grandes confusiones y planteos en Gregorio.
Hacía una semana que había vuelto del viaje y, obviamente regresado a su trabajo. 
Diariamente almorzaba y cenaba en el Bodegón con la condición de que Don Manuel le cobrase, lo cual a esta altura de la relación no lo quería hacer, recordemos incluso su propuesta pendiente de que fueran socios. Le había dicho..."¡hombre somos amigos!" "¡no quiero que me pagues!"; ante lo que Gregorio le respondió que ..."con mayor razón es que pienso pagarte".
Esos detalles de educación, fueron los que entre otros aspectos, lo hacían un ser respetado y querible por quienes lo trataban.

Es que en realidad, es de verdadera amistad el valorar el trabajo del otro. Esta es una cuestión que no todos la comprenden con claridad y que algunos de hacen que no comprenden sacando ventaja a una relación fingida.

Otras de las características que tenía, era que sabía escuchar  un consejo siempre que le fuera dado con respeto...

Así fue como Don Manuel con cierta sabiduría y afecto le dijo un dia "mira que si un dia te encuentras enredao en tus pensamientos, lo que tienes que hacer es empezar por el callo que mas te duele", ésto lo hizo asociar con lo que le habría dicho Don Alfeo cuando lo vio muy confudido justamente en la ocasión en que el Señor Irazabal le habría ofrecido el trabajo... "amici en la vida       
tené que salir primero de un charco para depué pensar en el otro"

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Esa noche estaba acostado en la pieza de la pensión mirando hacia el techo y se le cruzaban esos dos consejos, de esas dos personas tan significativas como lo eran Don Manuel y Don Alfeo. Se durmió pensando y preguntándose "¿cual será el callo que mas me duele? ¿cual es el primer charco que debo pasar?"

También se le pasaba la idea sobre "¿que le aconsejarían sus padres sobre ésto?". Pero se daba cuenta de que mucho caso no tenía tal planteo, porque nunca habían sido de darle consejos explícitos al menos. Pero como los amaba tanto, los justificaba diciéndose que seguramente sus razones tendrían para ser así y en consecuencia no los juzgaba para nada.

Es evidente que, aunque no se diera cuenta, los dones reflejados en su actitud ante sus padres, de algún lado los habría recibido ¿no?

Se le cerraron los ojos del cansancio y lo atrapó Morfeo tan pesadamente como aquella vez en la que había estado tirado en la entrada de la estancia de Paysandú.

Se durmió muy profundo soñando todo el tiempo con la linda y simpática Italianita. Hasta bailaron tarantela y todo.

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Por la mañana se despertó sobresaltado porque era la hora de su trabajo y ahora que era director mas todavía porque debía dar el ejemplo, aunque siempre había sido cumplidor.

A la hora del almuerzo cuando fue al bodegón, en el momento en que Manuel se sentó en su mesa le exclamó " ¡ya descubrí cual es el callo!", ante lo que el gallego largó una fuerte carcajada recordando  sus propias palabras.
Luego le hizo el comentario de que no iría a cenar esa noche y Manuel con una amplia sonrisa le dijo "¡pues eso ya lo sabía, hombre!"

sábado, 10 de noviembre de 2012

AVENTURAS Y DESVENTURAS DE GREGORIO (capítulo siete)

Así fue entonces como fueron pasando esos largos días en Tandil. Divertidos y con grandes e inesperadas experiencias para Gregorio, como también el haberse hecho de nuevas amistades.

Pero lo cierto era también que en su intimidad se iba desarrollando  una cierta nostalgia que nunca había experimentado a ese nivel. Pero Manuel y Pedro, estaban muy curtidos con la experiencia del desarraigo y sin que el lo notara lo comprendían y lo sabían tratar con gran delicadeza y sabiduría. De sus bocas no salían comentarios y ni siquiera se miraban entre ellos con respecto a estas cuestiones,le tenían un enorme respeto que era hábito muy cultivado en ellos, pero  se podía adivinar que lo seguían muy de cerca en sus sentimientos.

Como llenaba el dia muy bien ocupado se distraía bastante hasta que llegada la  noche se le acentuaba la tristeza y  sensación de ganas de volver a sus raíces, a pesar de no darse cuenta del todo de esos padeceres. En ocasiones como éstas es la vida la que suele sacudirnos de algún modo para que despertemos.

Olvidaba decirte que desde que llegaron a la granja, Don Manuel enviaba y recibía correspondencia semanalmente desde Buenos Aires, con la intención de controlar el bodegón y otros negocios . También por ese medio, habían mandado una carta a Don Irazabal el jefe de la Aduana para avisarle con tiempo suficiente de la intención de quedarse los tres meses ofrecidos.

En uno de los envíos, había llegado la sorpresa de un sobre perfumado cuyo remitente era nada menos que  Luciana la italianita de la Cantina; claro está, los padres de ella habrían tomado debida nota de la dirección cuando se fueron a despedir: Granja Doña Nolfa, paraje de la Cascada Grande, inmediaciones de la Villa Don Bosco, Partido de Tandil, Provincia de Buenos Aires. Esa carta inesperada hizo palpitar a Gregorio durante unos instantes, pero de manera rápida decidió dejarla cerrada y guardada en el fondo del bolso marinero diciéndose que seguramente era para participarle del casamiento, por lo que ni siquiera quizo abrirla. Con el pasar de los días dejó archivado el asunto en un recóndito escondite de su memoria. A tal punto que se olvidó casi completamente, ya que aunque tuviera la intención de ir a saludar a los novios y compartir con ellos lo que seguramente sería una gran celebración y fiesta, su viaje se lo impedía. Manuel muy respetuoso no le dijo ni mu del asunto.

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Pero como se suele decir vulgarmente, todo lo que empieza termina. Eso por supuesto que a todos les daba tristeza. Pero la noche antes de la partida, para contrarrestar  la amargura que  suelen 
 tener estas situaciones, hicieron una fiesta muy alegre y musiquera.

La despedida, como se habrá de suponer fue de abrazos  y promesas de volverse a  ver y de que les enviarían novedades a los viajeros, ni bien diera a luz Nolfa, la mujer de Don Pedro, porque faltaba un mes para que ello ocurriera si los cálculos no fallaban; pero todos sabían que pasaría mucho tiempo para verse de nuevo y era preferible pensar asi para no tener que sufrir. Y por sobre todo, ninguno de los grandes era tan fuerte como para soportar ver llorar a los chicos, esos intuitivos del futuro por naturaleza; para ellos es que Gregorio dejó algunos regalos hechos por sus manos y unos dulces que había traido de La Capital. 

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Subieron a  la carreta que los iría a llevar de regreso. Era diferente ya que contaba con  dos caballos para reemplazo y dos ruedas de repuesto  y de mejor calidad ya  que eran reforzadas y también se notaba a las claras que el conductor era mucho mas baqueano que el de la ida. Y como comentario al margen te digo que esta vez no había ayudante. Entonces extrañaremos la diarrea  dijo Manuel riendo a carcajadas, despertando el entusiasmo de Gregorio logrando dibujarle alguna que otra risa e iluminándolo a tiempo como a una vela que estaba por apagarse.

No obstante, enseguida estuvieron en silencio durante gran parte del viaje y ninguno de los dos miraba para atrás.

Al tiempo les dio un poco de hambre y disfrutaron del jamón serrano, acompañado con pan de leña y vino de miel convidando desde luego al carretero.

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Lo que nunca supe entender, es porqué los regresos son mucho mas cortos que los viajes de ida, al menos eso parece. Sin embargo, en algunos aspectos es como leer un libro , ver una película o una pintura por segunda vez; encontramos muchos nuevos detalles, pero de cualquier modo el tiempo corre mucho mas rápido. Aunque no creo que éste pueda cuantificarse si lo calculamos por el lado desde el ángulo interior.

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Hay momentos para hablar poco y meditar mucho.

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 Las personas temperamentales y creativas como Gregorio, curiosas y buscadoras de respuestas, ya que todo les produce  nuevos interrogantes. Muchas veces se pasan de pensar y está bien que dudar sea conveniente, pero exagerar con ello no es bueno porque también se  suelen  equivocar por ello.

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Hay etapas de la vida en que parecen abrirse todas las puertas juntas. Una y otra, una y otra,y  una y otra.
Y si al temperamento se suma que la persona en cuestión tiene mucha estampa y a su vez carisma para vincularse y caer bien a los otros, se suman mas puertas y mas anchas aún.   

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Se podría decir que Gregorio se encontraba sin darse cuenta, en  el punto mas neurálgico y esencial de su vida.
Estaba por definir sus rumbos mas importantes y lo criterios que lo conducirían en adelante.


"La vida es una cosa seria que requiere de decisiones valientes y de saber improvisar calculando que suelen presentarse imprevistos", recordó repentinamente esas palabras que le había dicho su papá, a pesar de que no acostumbraba a hablar mucho, además de no haber tenido o buscado quizás ocasiones para ello. Sin embargo la distancia y el tiempo suele hacer maravillas con los lazos afectivos.


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Hay momentos especiales en la vida, en los que se combina el instinto con la razón y que sumados a la circunstancias debemos aventurar decisiones y jugarnos por un acierto con margen de error. Esos factores cierran una ecuación definitiva y definitoria que dentro de una vida, marcan una historia.

Gregorio era consciente de todo ésto y tendría entonces varios asuntos que arreglar. Y algunas decisiones esenciales que tomar. Hizo entonces como si pusiera esas cuestiones sobre la mesa, como si se tratara de un rompecabezas. Digo asi, porque Gregorio asi era, puramente práctico por un lado e imaginativo por el otro.

Por una parte Don Irazabal, su jefe, le propuso obtener la jerarquía de Director y los aprendices, entre otros, serían sus subalternos, ya que estaban bastante prácticos en la tarea y ello se debía a la orientación y ejemplo que nuestro personaje les había proporcionado.

Por otro lado Don Manuel quería que fuera su socio, dado la confianza que le había tomado por su capacidad tanto en cocina y negocio, como en su don de  gentes en lo que el mismo se sentía superado. Su idea era abrir nuevos bodegones en la zona de La Boca, inmediata al Puerto de Buenos Aires. Se trataba de un negocio con grandes y tentadoras perspectivas.

Tampoco estaba para descartar la propuesta de Benancio, el hijo del viejo cacique tehuelche, de viajar y radicarse en La Patagonia, donde residían sus familiares, quienes si bien mantenían muchas tradiciones aborígenes que a Gregorio lo seducían, no eran ya una tribu propiamente dicha.Tenían muchas posibilidades al alcance de la mano, de heredar una gran fracción de tierras para dedicarse a la cría de ganado ovino de primer nivel, tanto para consumo como obtención de lanas de calidad y extracción de un bien muy preciado que le llaman lanolina según le había explicado. Esta propuesta lo hacía dudar mucho porque el solo hecho de trabajar en el campo lo tentaba muchísimo.

Pero no podía sacarse la idea de sus padres, de saber como estaban y  si necesitaban o no de su presencia.
 Golpeaban en su mente y corazón permanentemente y en aumento debido al afecto que sentia por ellos y la necesidad de verlos.Obviamente que la distancia produce estos efectos con las personas a las que se quieren. A pesar de que  recién cuando nos encontramos tomamos conciencia aún mas de la magnitud de estos sentimientos.

Menos mal que decía que los regresos son mas rápidos. Pero en esta historia queda demostrado que a pesar de ser asi, también es un tiempo mas cabedor a juzgar por el cúmulo de ideas que corrían por Gregorio.

Asimismo cuando faltaba poco para llegar, Manuel le lanzó un consejo con todos los riesgos que implica jugarse por un amigo. Fue algo asi como si lo hiciera despertar de un sueño o le adivinase su interior mucho mas que el mismo muchacho.....¡date una pasada por la cantina hombre!

Igualmente un cúmulo de dudas lo torturaban ya que muchas veces somos contradictorios y parecemos resistirnos a "tomar el toro por las astas"


                  

lunes, 29 de octubre de 2012

AVENTURAS Y DESVENTURAS DE GREGORIO (capítulo seis)

Después de tanto camino recorrido con sus complejidades y diversiones, llegaron por fin al campo de Pedro, el primo de Manuel; a ésta altura, los que estamos leyendo esta historia, le hemos tomado tanta confianza que lo llamamos Manuel a secas, sin el "Don". 

El pequeño inconveniente es que estaba oscureciendo y de nuevo llovía torrencialmente. Pero los dos primos se abrazaron tan fuerte que parecía que uno de los dos se iba a romper. Se veía entre ambos un lazo mas allá de la sangre; es que la historia compartida junto a la  patria añorada suelen producir efectos como éste; reflexionaba Gregorio. Estas son cosas que se experimentan cuando estamos muy lejos de nuestro suelo y si se lo tuvo que dejar por alguna circunstancia forzada, ni que hablar sobre el punto. Definitivamente en estas situaciones, patria e historia compartida, suelen trascender la sangre misma. 

No te voy a negar que con estas meditaciones se le sumaban nuevos remolinos en su interior, los que terminaban haciéndolo pensar mucho en sus padres; a pesar de que había elegido irse por propia voluntad, un poco la situación familiar lo presionaba.Pero como tampoco podía borrarse a Luciana, ipso facto se la sacaba de la cabeza como a las moscas, porque se decía a si mismo que tenía que convencerse de que las posibilidades con ella habían terminado y que no debía fantasear con ello porque se pondría triste. Pero los recuerdos de sus padres eran casi permanentes y oficialmente admitidos por el circuito de sus neuronas, ya que cada vez que se le cruzaban, desde ahora se ponía contento con ello porque su actitud había evolucionado ya que cuando los extrañaba sentía  que estaban junto a el, que de algún modo lo acompañaban.  


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Una vez el abrazo de Manuel y su primo, se hicieron las presentaciones del caso. Este tenía una esposa nativa argentina de pura cepa, y los tres hijos de ambos,  el mayor tenía diez años, luego unos ocho y una nena de aproximadamente seis años. Ella estaba embarazada de cinco meses, según relataban con orgullo.

Gregorio enseguida fue integrado e ingresado inmediatamente por esta familia, los peones y los perros, como ya es tradición en este cuento, porque como otras veces le había sucedido, el hecho de tener un corazón sencillo hacía que fácilmente se le unieran  quienes eran como él. 

Rodeado y aceptado por los perros y los chicos, después de que los primeros cumplieran el olfateo que les requiere su protocolo habitual y con el torbellino natural de  preguntas que suelen hacer los niños de ambientes sanos para testear a las personas por instinto, en el caso de que les haya entrado en confianza. Al instante se le produjo un dejà vú y tuvo la rara sensación de haber estado otras veces allí y simultáneamente sintió como si se conocieran desde hace mucho.

La parte central de la propiedad, o sea la casa hecha con piedras, el aljibe, el corral, el chiquero, el gallinero, la parra, los frutales, el horno a leña, la huerta y etcétera, se encontraban emplazados en una gran hoya; se adivinaba que habían elegido intencionalmente ese sitio  para protección ante los vientos y los fríos o calores extremos. Tal es así que  por ejemplo que podían plantar algunas hortalizas aún  durante el invierno. A su vez contaban con una cerca de maderas para cuidado de las plantas y otros detalles muy interesantes, como el enorme mortero milenario al lado de la vivienda principal, hecho por los indios y que ellos usaban con orgullo.

Bajaba desde las sierras circundantes una cascada que aumentaba o disminuía  su caudal, según hubiera llovido o nevado. Dicha agua era acumulada en una especie de enorme cisterna  construida con piedras, que al mismo tiempo se utilizaba para beber las personas y los animales, lavar utensilios y ropa y  para riego, regulada por diferentes salidas que abrían o cerraban mediante una piedra gastada a medida. El precioso líquido era  transparente y límpido como nunca había visto nuestro amigo personaje de esta historia.

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Nunca hubiera creido que el tiempo pudiera durar tanto cuando se lo vive intensamente. Se levantaba muy temprano y pudo vivir experiencias únicas para el hasta entonces. Por ejemplo le emocionaba ver a los cabritos de diferente tamaño y multicolores bajar desde las alturas; zorros, liebres y ñandúes, correteando por diferentes lugares, entre otras criaturas.


Una de sus experiencias extremas para su sensible personalidad fue quedarse solo en la inmensidad de las alturas de una de las sierras y poder contemplar el abismo. No dijo nada a los demás, pero ésta situación lo llevó a llorar profundamente ante la grandeza y quedarse pensando conmovido en esa medida.

La otra que le impactó  fue mirar ese cielo de noche, tan oscuro con estrellas tan brillantes, algunas eran fugaces como la vida misma , pensaba, y por otro lado eternas, se decía. Su imaginación le hizo tomar conciencia de  que ese cielo era el  que unía las miradas de tanta gente de todo el planeta y que también era exactamente el que habrían mirado personas que habitaron hace millones de años y que si todo marcha bien en la humanidad, llegaría a ser el que se verá en el futuro hasta la eternidad. 

Gregorio hacía salidas cada tanto, que  le hacían pensar en la intriga de lo que la  vida le tendría reservado para el mañana, o en que sería capaz de hacer con ella. La vida, ese inmenso tesoro que le habían dado a través de sus padres. Es que desde su infancia sus pensamientos eran como de adulto y ahora estaban mas intensificados. Y merodeados por sus ellos casi todo el tiempo.


Como ya era su costumbre por las noches tocaba la guitarra alrededor de un fuego para calentarse, adonde todos se acercaban para pasar un buen rato, ya que no quedaban afuera de este  ritual ni siquiera los perros, que por supuesto  lo habían integrado a la manada. Ya no eran solamente canciones  nostálgicas porque  también entonaban alegres melodías, algunas que aportaban los mismos que lo acompañaban .En ocasiones dejaban la música para compartir historias que también los chicos escuchaban. La cuestión era transmitir alegría;  Gregorio había crecido en ese sentido, aunque no podía dejar de entreverse un poco de su tristeza. Pero como dije que  había evolucionado, se ponía en el lugar de quienes estaban con el, que sabían mucho mas de desarraigo.

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Olvidaba decirte que ni bien bajaron de la carreta, a pesar de la lluvia resolvieron quedarse los tres meses en ese lugar embobados  por lo mágico del entorno y lo sencilla que eran esas personas, refiriéndome no solo a Pedro y su familia sino también a los tres peones que vivían alli. Los que gustosamente compartieron la habitación con los dos visitantes. Uno era un criollo perseguido y culpado por error como cuatrero; otro era hijo de un viejo cacique tehuelche que había venido desde el sur del país cuyo nombre era Benancio y el otro era un italiano que había perdido a toda su parentela en un naufragio. Sus edades promediaban mas o menos en los treinta creo y definitivamente eran muy alegres y sanamente fiesteros; se adivinaba facilmente que la vida se  los había enseñado. Dicho sea de paso, Benancio le explicó al detalle como es que se debe domar un potro hablándole al oido y quitándole las cosquillas por medio de caricias, ampliando sus conocimientos sobre los equinos que tanto le gustaban y homenajeando con sus recuerdos al viejo tobiano. Para que te voy a decir que cosas como éstas lo dejaban a Gregorio como acariciando el cielo.

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Como era tanto lo que le gustaba trabajar, casi todo el tiempo estaba ocupado en algo útil, pero no le pareció conveniente destacarse demasiado, ya que pensaba con inteligencia que lo bueno era no incomodar y dejar que los demás lo incorporaran por propia iniciativa y con comodidad.

 Cortaba leña, limpiaba el gallinero, ayudaba en la cocina, barría  del patio la arenilla que venía con el viento y tantas otras cosas domésticas que hicieran falta. Pero absolutamente todo lo hacía por que se lo habían pedido o permitido los dueños de casa.

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Son dificiles de enumerar las distintas cosas que aprendió de Pedro y los peones, al mismo tiempo de quedar sorprendido con lo mucho que sabía hacer Manuel. Entre tantas cosas le enseñaron a ordeñar, hacer queso, jamón serrano, bondiolas y longanizas,trabajar con la huerta, hasta extraer la miel, cosechar la uva y  las nociones básicas para hacer el vino; y como gran novedad,  a detectar la proximidad de las tormentas por medio del artefacto de radio. 

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Un detalle a tener en cuenta es que Gregorio no mostraba lágrimas ni emociones profundas,  dado que así le habían inculcado vaya uno a saber porqué. Esa enseñanza se fundaba en un pensamiento de su padre de que para ser hombre no se debía demostrar debilidad y eso era entonces lo que hacía. Esta fue en su vida  una consigna que  llevó siempre consigo.....