sábado, 30 de marzo de 2013

DIFERENCIAS




































La diferencia 
entre los que tienen Fe
y
los que no la tienen

Es que los que la tenemos
somos mas felices......


            Lao Paunero

jueves, 28 de marzo de 2013

COTORREO (convocatoria juevera)





adhesión a la convocatoria juevera
del blog de Gabby "mis letras insomnes" a quien le deseo
mucha suerte en su tema CON  JUGANDO PALABRAS

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dicen que se reunieron
la sopa de letras
el crucigrama y otros mas
y empezaron a competir
por las palabras
que mejores salieran

el orgulloso diccionario
hacia ostentación
palabras van
palabras vienen
acumulando presión


la tribuna como ninguna
fue agresiva y hostil
de una sola palabra
hasta juntaron mil

las espectadoras
no deseaban estar afuera
queriéndose destacar
con la palabra mas ingeniosa
sin poderla encontrar...

no todo es color de rosa




en un rinconcito callada
y silencio de por vida
estaba la hache escondida
sin poder decirles nada
su mudez es propia de ella
junto con su humildad

que a pesar de ser tan bella
no la podrán escuchar

al darse cuenta de ésto
los juegos se reunieron
y pronto comprendieron 
que no se trata de hablar
sino de saber escuchar

lunes, 25 de marzo de 2013

CAMINO CON SORPRESAS (4)


















cuento de seis capítulos 

                                      CAPÍTULO CUATRO


Continuaba entonces con mi larga caminata para realizar la entrega para ese tal Rodolfo Cosentino y en ningún momento descuidé dicho paquete , no permitiendo que se ajara o mojase.


A esa altura, en la medida en que iba caminando pude divisar a la distancia algo que parecía un ser humano rodeado de puntitos, y al ratito esos  puntitos parecían que tenían orejas y algo que se les movía detrás.Luego me di cuenta que era un hombre a cuyos lados iban como doce o mas perros que lo acompañaban.
Mas adelante pude ver que se trataba de un tipo alto y barbudo, con una boina negra achatada, inclinada hacia la derecha y unos pantalones tipo rural de esos que tienen tiradores anchos e incorporados a la misma vestimenta.

Casi enseguida me encontré de frente con el personaje, que era muy extraño por cierto.
Llevaba consigo una bolsa al hombro y un precario carro improvisado, arrastrado a pulmón, que portaba  dos palos unidos en los extremos que deslizaba, en forma de ve corta,   que sobre las puntas separadas mas hacia el medio, portaba varios atados de ataditos de juncos apiladitos, que hacían notar claramente que eso estaba haciendo...juntar juncos que utilizaría vaya a saber para que.

Los perros enseguida me rodearon y como es propio de ellos hicieron el correspondiente análisis perruno, olfateándome todas mis partes, hasta que este hombre de gruesas cejas, con un simple movimiento de su mano hizo que éstos se quedaran quietos y no me olieran mas, apartándose enseguida y quedándose sentados sobre las patas traseras mirándome.
 Como todos tenían collar pero eran muy distintos entre si, deduje que eran de esos animalitos cuyos  dueños suelen abandonar a lo largo de la orilla del río durante los fines de semana.
 En ciertas situaciones marginales es muy común que los perros encuentren un amo nuevo y hagan un pacto no hablado de mutua ayuda, ya que los perros no necesitan hablar, al menos del modo nuestro; ellos lo cuidan mientras que el les da de comer.
Ojalá los humanos nos llevásemos simplemente como los canes y les fuéramos fieles sin dejarlos abandonados así como así.

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En cuanto al sujeto en cuestión, la primera impresión fue de apariencia andrajosa, ya que las personas solemos mirar o pensar mal con el primer contacto visual, según a lo que estemos predispuestos, movidos por la desconfianza, el temor o vaya uno a  saber que; pero cuando nos molestamos un poco en pensar o mirar mas allá de las narices, no tenemos mayores dificultades cuando lo que nos proponemos es conocer realmente a quien tenemos frente a nosotros.
  Entonces, hecho este trámite interior,  la segunda imagen que percibí de esta persona, fue la de encontrar algunos rasgos de fineza en su rostro, descubrir que tenía una barba bien recortada, de dos puntas pero prolija y unos bigotes puntiagudos con forma tipo Salvador Dalí, simétricos y armoniosos , una dentadura intacta y las uñas limpias y muy bien recortadas. 
Inmediatamente completé el diagnóstico preliminar observando que  utilizaba un lenguaje claro y preciso, reflejando ser alguien que casi seguro había leído  o estudiado mucho. Pensé que ello resultaba muy raro para alguien que vivía en esas soledades. Francamente me sorprendió. Entiendo que resulta difícil que me lo creas, pero es tal cual te lo cuento.
Casi inmediatamente frunció el ceño y me preguntó de manera inquisidora pero educada, sobre que era lo que estaba buscando por esos lugares. Cuando se lo dije, medio masculló girando la cabeza hacia el costado como si hablara con un tercero no se que palabras y me terminó diciendo con aire de mala gana que lo siguiera ya que el me pondría en contacto con Rodolfo, nombrándolo familiarmente como si lo conociera bastante.

Tuve que seguirlo entonces, ya que no me quedaba otra alternativa para cumplir con mi misión, según las circunstancias como se presentaron en esas soledades...


jueves, 21 de marzo de 2013

MIEDITOS



























al miedo hay que ignorarlo

con la indiferencia matarlo

es un intruso
que el camino puso

para no poder caminarlo

martes, 19 de marzo de 2013

CAMINO CON SORPRESAS (3)


















cuento de seis capítulos

                                   CAPÍTULO TRES



Cuando las aguas iban bajando y el gran pantano se estaba terminando, a pesar de las cortas paradas para picar algo y beber un poco de agua, ya me estaba chillando el bagre de nuevo, a lo que se sumaba el cansancio. Me iba dando cuenta que si no me detenía algún tiempo mas prolongado y comía algo mas consistente, iba a desfallecer. Por lo que me decidí a extender la lona -para que no permitiera pasar la humedad- y apoyando la espalda sobre un grueso álamo plateado  me dispuse a comer dos regios sandwiches de mortadela y queso, acompañados de casi media cantimplora de agua, además de unos sorbos de licor de café, de ese que  hace creer que te da fuerzas pero que es bien recibido por el cuerpo.

Me incorporé lo antes posible para no enfriarme y no entumecerme, y para levantar el ánimo me puse a canturrear mientras recordaba como era que inicié mis primeras experiencias de campamentero, época en que tenía solamente doce años. Para distraerme comencé a contar uno a uno, los viajes y caminatas que había hecho desde entonces y cuando terminé con ello, comencé a recordar las distintas comidas mas divertidas que tuve que preparar en esas ocasiones; como aquella de los bocadillos fritos en cuya masa con harina y verduras se habían metido hormigas coloradas y que nadie se dio cuenta y a todos les parecieron riquísimos. O aquella vez en que mi hermano mayor preparó un muy buen guiso con el agua en que uno de nosotros se había lavado los pies, de lo que cuando nos dimos cuenta ya era tarde para comentarlo.

Justamente cuando estaba recordando en que me habían enseñado que en los viajes siempre podría haber un imprevisto y que había que tomarlo sin desesperar y con alegría, como se debe encarar a la vida misma, decía en voz baja como si estuviese  alguien conmigo. Me desperté a la realidad notando que estaba oscureciendo muy rápido porque el sol se iba escondiendo y las nubes tormentosas lo ayudaban en ello. Noté que ameritaba una decisión rápida, pero tuve suerte y encontré una lomada entre dos rocas enormes, encendí una fogata para protegerme del frío y los bichos o alimañas que pudieran haber. El lugar parecía hecho para mi, pero no debía ser tan egocéntrico y noté que habían huellas de presencia humana muy reciente. Calenté una sopa enlatada, las que a pesar de ser algo insípidas, sirven para estas ocasiones en las que es mejor no cocinar y necesitas de algo caliente.Luego de comer dos barras de chocolate abrigué el suelo por debajo y metido en la bolsa de dormir  me quedé dormido muy profundo...a pesar de que me costó hacerlo porque tuve la sensación de escuchar pisadas al mismo tiempo en que hubo momentos en que la lluvia  mojaba un poco mi humanidad a pesar de los dos peñascos protectores.
Creo que el sueño me dominó recién cuando dejó de llover, pero no recuerdo claramente esta parte porque estaba muy cansado.

Desperté muy temprano con el salpicar de unas gotitas de agua que tiraba una vertiente cuyo origen no pude descubrir, aunque la aproveché para beber abundantemente, lavarme y reponer el agua en las cantimploras.
 Finalmente, como me enseñaron a ser  prolijo en situaciones como éstas, hice un pozo para mis necesidades  y lo tapé nuevamente, para poder retomar el camino, sin dejar de borrar todo rastro y apagar el fuego convenientemente...

jueves, 14 de marzo de 2013

LAS MANOS AL CIELO

                                     














                                      las manos
                                      que llevamos

                                      hablan solas
                                      sin necesidad

                                      de palabras



                                      manos vividas
                                      cuyas heridas
                                      transmiten historia

                                      manos sentidas
                                      cuyas arrugas
                                      nos conceden paz gratuita



                                      manos de niños
                                      que con su tibieza
                                      nos llevan 
                                      al eterno cielo....

                                

                                      

martes, 12 de marzo de 2013

CAMINO CON SORPRESAS (2)














cuento de seis capítulos

                                CAPÍTULO DOS



como te dije, había cruzado la villa orillera y me encontré con un  gran pantano frente a mi y tampoco quería que se hiciera muy tarde porque de dia era muy distinto atravesar el pantano con su selva marginal, como se la denomina, que cruzar la villa de regreso durante la noche, ya que era sumamente insegura porque  a la oscuridad no habría vecino que me protegiera de ser atacado o robado y de nada me serviría haber hecho buenas migas con sus habitantes porque a esas horas abundaban las personas de mal vivir, contrabandistas y otros seres extraños poco confiables, que no eran precisamente los lugareños.

Por suerte había tomado algunas precauciones, entre ellas, además de avisarle a mi esposa Clara, de  que si no llegaba durante el dia no se preocupara porque era preferible pernoctar en algún lugar seguro que andar caminando por la noche; y la otra previsión era que llevaba un equipo adecuado, como agua , comida suficiente y otros artículos varios como bolsa de dormir, botiquín, fósforos de seguridad, libro de fuego y etc,etc.
 El botiquín llevaba lo básico, los fósforos son unos que tienen la caja impermeabilizada con un baño de cera para que no se mojen y el libro de fuego son unas hojas de material combustible llamado ruberoid que yo mismo preparé por si tuviera que encender una hoguera para calentarme, cocinar o cuidarme de ocasionales alimañas y las ramas y hojas estuviesen mojadas. También llevaba una lona para reparo del viento o el frio y  felizmente unas buenas botas pantaneras que tuve que utilizar durante casi todo el trayecto de ida; éstas te protegen del agua y de los riesgos de mordidas que suelen haber por esa clase de lugares. 
Es interesante que te mencione el preparado con que me untaba para que los mosquitos no me picaran, hecha con clavo de olor macerado en alcohol fino y mezclado con aceite de perfumería, lo cual aprendí de unos pescadores del norte del pais en uno de mis viajes.

Ésto me hacía pensar en que la experiencia es mas importante que un buen equipo; la cual no es adquirida si no pones ganas, viveza y curiosidad.

Poco a poco aunque no tan despacio, lo espeso se transformó en espesura y habían cada vez mas ramas entrecruzadas por el suelo y muchos árboles tapando el cielo y al ratito  tropecé con un chancho salvaje que me quizo dar un topetazo que felizmente  esquivé amedrentándolo con un cayado hecho con un palo fuerte que había levantado por el camino, al cual le había amarrado muy firme en la punta, mi cuchillo de monte, aunque por lo menos en esta ocasión y por suerte, no tuve que dañar a ese peligroso pero hermoso animal.

No te voy a mentir ni engañar ni exagerar ni un ápice en lo que te voy contando, pero en el camino avisté varias culebras enormes colgadas que tiraban mordiscos, menos mal que gracias a algunos conocimientos que poseo supe darme cuenta de que no eran serpientes, es decir ofidios venenosos, debido a la forma de la cabeza, el cuerpo y las características de sus escamas.
A alguien entrenado como yo le resulta fácil distinguirlas, modestia aparte....

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Entre otros riesgos también habían muchas arañas que aparecían amarradas de sus insuperables telarañas, o desde atrás de las cortezas de los troncos; pero no les temía tanto a las grandes como a las muy chiquitas, ya que éstas te toman por sorpresa porque son las que precisamente no se ven tan fácilmente y algunas suelen ser tan ponzoñosas que te producirían la muerte sin que llegases a darte cuenta que fue lo que la causó, ya que ocurre al rato de haber sido envenenado.

Los mosquitos que aparecieron fueron los de patas largas cuyo nombre científico desconozco y me pareció que no eran tan peligrosos; pero me seguí untando con el preparado que te conté para que por lo menos no me picaran y de paso pude comprobar sus excelentes resultados.

Los muy molestos de turno fueron los tábanos, que como es su especialidad, aparecen de golpe y que yo sepa, no hay repelente ni nada que los ahuyente y te pican fuerte para chuparte la sangre sobre todo cuando detenés la marcha. Lo que si, no representan ningún peligro y según mi entender, no son portadores de ninguna enfermedad y por lo que lo único que te queda por hacer es sacártelos de encima como puedas.

Pero no todo fueron malestares, ya que agudizando los sentidos, no me perdí de ver y escuchar el canto de hermosas aves, como los pirinchos o guira guira, calandrias, jilgueros y muchos mas, cuyos silbidos y cortejeos llenaron mi espíritu;  como el caso de un lindísimo martín pescador que no cantaba pero me conmovió verlo alimentarse con una vista y concentración extraordinaria; también vi a un hermoso zorro que se quedó quieto mirándome como adivinando que no corría peligro; hallé a una familia completa de carpinchos que nadaban en la superficie de la parte mas profunda y cada tanto se sumergían; igualmente observé peces que saltaban en el agua, patitos de colores diversos, una pareja de cisnes, nutrias en cantidad y diversas flores con sus perfumes y elegancia salvaje, tales como madreselva, jazmines chinos, calas, achiras, lirios de agua y muchas otras cosas que me     colmaron de felicidad.
 Asimismo por si fuera necesario, detecté hongos comestibles, moras, berros, caracoles y otras riquezas que utilizaría racionadamente y unicamente que estuviera en la  necesidad de hacerlo, por si se me terminaba el alimento que traía conmigo, situación muy improbable de suceder, pero no estaba de mas tenerlos en cuenta.

Me encantó también ver y escuchar a las hermosas ranitas de árboles, las cuales son simpáticas y pintorescas, aunque mucho tiempo después me vine a enterar que algunas de ellas son muy venenosas; pero igualmente las disfruté  sin que hubiera riesgo porque suelo ser bastante respetuoso de las criaturas que abundan en la naturaleza no tocándolas y manteniendo distancia para no alterarlas y al mismo tiempo soy muy agradecido de poderlas contemplar.

Mas tarde me preocupó la aparición de una nube de libélulas que suelen anunciar la proximidad de la lluvia y a pesar de que había llegado a la otra orilla del inmenso pantano, estaba oscureciendo rápido y muy pronto debido a la hora y a la presencia de nubes  oscuras... no obstante no haberme detenido mucho precisamente para no atrasarme, solamente había hecho paradas de unos diez minutos para cubrir necesidades de mi propio organismo y también para beber un poco de agua de una de mis dos caramagnolas y comer alguna cosa muy ligera que llevaba en unas pequeñas bolsas...