martes, 16 de abril de 2013

CAMINO CON SORPRESAS (5)













cuento de seis capítulos


                                    CAPÍTULO CINCO



Recordarás que te estaba contando como fue que tuve que atravesar la villa que se encontraba frente al enorme y ancho Río y las características que te dije sobre la misma y su gente.
Al mismo tiempo tendrás en cuenta que tenía el objetivo de llevar un correo para un señor llamado Rodolfo Cosentino.

Mi trabajo consistía en desempeñarme para una empresa de un
Irlandés de mucha plata que era muy exigente. Pero que a mi
no me disgustaba esa tarea porque me pagaban un buen sueldo como para mantener a mis hijos, además de que  desde chico había aprendido los secretos del acampe y de las caminatas en
lugares salvajes y tenía inclinación por esa actividad. Y que, luego de tener que caminar con mis botas pantaneras durante gran distancia y dormir en el camino entre dos grandes rocas
y aguantar la lluvia y las amenazas de alimañas, pero también disfrutando de las cosas lindas que le presta a los sentidos la Madre Naturaleza terminé encontrándome con un raro sujeto rodeado de perros que lo cuidaban a cambio de comida quien me dijo que lo siguiera porque conocía al tal Cosentino.

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Luego de atravesar un campo de arbustos, comenzó a verse de nuevo el pantano hasta que  llegamos a la casa de este hombre que estaba emplazada en medio de un monte de mas o menos una docena de eucaliptos del tipo medicinal, los que a su vez resultan ser muy buenos aromatizantes del ambiente además de que, como es sabido por muchos, sus hojas claritas y redondeadas, resultan ser excelentes digestivos y sedantes si se los bebe en una infusión bien hecha. Ya que estamos te cuento que si despiden vapor al hervirlas adentro del dormitorio, descongestionan milagrosamente las vías respiratorias.

La vivienda estaba construida techo y pared con cañas bambú y forrada interiormente por juncos muy apretados. Todo el amoblamiento estaba hecho con esos mismos materiales, incluyendo la única puerta que tenía y las cuatro ventanas que disponía para  garantizar la luz natural hasta que llegase la noche, ya que la iluminación artificial era solamente por medio de dos lámparas de aceite, una sobre la mesa de la pequeña cocina comedor y otra colgada del techo del dormitorio.

Lo primero que me llamó la atención era que la casa estaba montada sobre un isla pequeña, donde apenas cabían los árboles, unas pocas comodidades imprescindibles que te voy nombrando y la casa, a la que se accedía por medio de un puente levadizo ingeniosamente armado.
Todo era construido a la perfección por mi anfitrión, revelando un alto nivel de inteligencia.

Solo por agregar, te voy a decir que contaba con una gran biblioteca, donde habían numerosos libros de medicina, historia, filosofía, literarios y etc etc. A tal punto que no podía creer que pudiesen caber tantos "etcéteras" en un cerebro, pero evidentemente era así porque a pesar de conversar poco rato con este hombre, enseguida me demostró gran conocimiento y que sabía bien lo que decía. A lo cual se sumaba una gran curiosidad y permanente avidez por aprender, por ejemplo sobre las variadas aves que habían en el lugar, de las cuales llegó a conocer desde el nombre científico hasta cada una de sus costumbres.

La cocina estaba hecha con piedras con un prolijo leñero a su costado. El baño era lo único que resultaba un poco incómodo por la noche,  ya que tuvo que instalarlo lo mas separado posible de la casa por obvias cuestiones de higiene.

Me olvidé de decirte que era una vivienda difícil de inundarse debido a la altura de la isla en que se encontraba montada.

En el exterior disponía de una completa huerta además de los berros silvestres cerca de la orilla y plantas como  menta y lavanda que servían para perfumar y  también para ahuyentar bichitos molestos, que en consecuencia son útiles para cuidar las plantas de ser depredadas.
 Habían también unas asequias construidas intencionalmente que atravesaban de orilla a orilla para asegurar la humedad necesaria a las plantas.

Ya que estoy te digo que tenía tres cabras lecheras, un macho cabrío y un gran acuario de piedras donde guardaba frescos los peces necesarios para alimentarse, a los cuales atrapaba con un copo manufacturado por el mismo ingresándolos regularmente en el mismo según fuera su propia explicación. El copo es una red cónica amarrada a un palo que requiere algo de práctica y destreza para su manejo.

 También disponía sobre las orillas de diversos nidos donde unos patos y unas gallinetas ponían huevos , alguno de los cuales los utilizaba para el consumo y otros los dejaba fecundar regularmente.

Los perros y las cabras dormían un poco apretados bajo el techo de una galería y adentro de algunos troncos caidos y ahuecados.

Pero a pesar de tener casi todas mis curiosidades satisfechas, quedaba pendiente que este señor me dijera  como encontrar a  Cosentino; lo cual me estaba preocupando y no te voy a negar que me daba un poco de temor, porque por mas inteligente que demostraba ser, no era lo que suele ser una persona normal, ya que a cada rato torcía nuevamente la cabeza de un modo nervioso hacia la izquierda y murmuraba algo como si hablase con alguien fantaseado por su mente.......

Finalmente me decidí a preguntarle......

domingo, 14 de abril de 2013

sábado, 30 de marzo de 2013

DIFERENCIAS




































La diferencia 
entre los que tienen Fe
y
los que no la tienen

Es que los que la tenemos
somos mas felices......


            Lao Paunero

jueves, 28 de marzo de 2013

COTORREO (convocatoria juevera)





adhesión a la convocatoria juevera
del blog de Gabby "mis letras insomnes" a quien le deseo
mucha suerte en su tema CON  JUGANDO PALABRAS

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dicen que se reunieron
la sopa de letras
el crucigrama y otros mas
y empezaron a competir
por las palabras
que mejores salieran

el orgulloso diccionario
hacia ostentación
palabras van
palabras vienen
acumulando presión


la tribuna como ninguna
fue agresiva y hostil
de una sola palabra
hasta juntaron mil

las espectadoras
no deseaban estar afuera
queriéndose destacar
con la palabra mas ingeniosa
sin poderla encontrar...

no todo es color de rosa




en un rinconcito callada
y silencio de por vida
estaba la hache escondida
sin poder decirles nada
su mudez es propia de ella
junto con su humildad

que a pesar de ser tan bella
no la podrán escuchar

al darse cuenta de ésto
los juegos se reunieron
y pronto comprendieron 
que no se trata de hablar
sino de saber escuchar

lunes, 25 de marzo de 2013

CAMINO CON SORPRESAS (4)


















cuento de seis capítulos 

                                      CAPÍTULO CUATRO


Continuaba entonces con mi larga caminata para realizar la entrega para ese tal Rodolfo Cosentino y en ningún momento descuidé dicho paquete , no permitiendo que se ajara o mojase.


A esa altura, en la medida en que iba caminando pude divisar a la distancia algo que parecía un ser humano rodeado de puntitos, y al ratito esos  puntitos parecían que tenían orejas y algo que se les movía detrás.Luego me di cuenta que era un hombre a cuyos lados iban como doce o mas perros que lo acompañaban.
Mas adelante pude ver que se trataba de un tipo alto y barbudo, con una boina negra achatada, inclinada hacia la derecha y unos pantalones tipo rural de esos que tienen tiradores anchos e incorporados a la misma vestimenta.

Casi enseguida me encontré de frente con el personaje, que era muy extraño por cierto.
Llevaba consigo una bolsa al hombro y un precario carro improvisado, arrastrado a pulmón, que portaba  dos palos unidos en los extremos que deslizaba, en forma de ve corta,   que sobre las puntas separadas mas hacia el medio, portaba varios atados de ataditos de juncos apiladitos, que hacían notar claramente que eso estaba haciendo...juntar juncos que utilizaría vaya a saber para que.

Los perros enseguida me rodearon y como es propio de ellos hicieron el correspondiente análisis perruno, olfateándome todas mis partes, hasta que este hombre de gruesas cejas, con un simple movimiento de su mano hizo que éstos se quedaran quietos y no me olieran mas, apartándose enseguida y quedándose sentados sobre las patas traseras mirándome.
 Como todos tenían collar pero eran muy distintos entre si, deduje que eran de esos animalitos cuyos  dueños suelen abandonar a lo largo de la orilla del río durante los fines de semana.
 En ciertas situaciones marginales es muy común que los perros encuentren un amo nuevo y hagan un pacto no hablado de mutua ayuda, ya que los perros no necesitan hablar, al menos del modo nuestro; ellos lo cuidan mientras que el les da de comer.
Ojalá los humanos nos llevásemos simplemente como los canes y les fuéramos fieles sin dejarlos abandonados así como así.

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En cuanto al sujeto en cuestión, la primera impresión fue de apariencia andrajosa, ya que las personas solemos mirar o pensar mal con el primer contacto visual, según a lo que estemos predispuestos, movidos por la desconfianza, el temor o vaya uno a  saber que; pero cuando nos molestamos un poco en pensar o mirar mas allá de las narices, no tenemos mayores dificultades cuando lo que nos proponemos es conocer realmente a quien tenemos frente a nosotros.
  Entonces, hecho este trámite interior,  la segunda imagen que percibí de esta persona, fue la de encontrar algunos rasgos de fineza en su rostro, descubrir que tenía una barba bien recortada, de dos puntas pero prolija y unos bigotes puntiagudos con forma tipo Salvador Dalí, simétricos y armoniosos , una dentadura intacta y las uñas limpias y muy bien recortadas. 
Inmediatamente completé el diagnóstico preliminar observando que  utilizaba un lenguaje claro y preciso, reflejando ser alguien que casi seguro había leído  o estudiado mucho. Pensé que ello resultaba muy raro para alguien que vivía en esas soledades. Francamente me sorprendió. Entiendo que resulta difícil que me lo creas, pero es tal cual te lo cuento.
Casi inmediatamente frunció el ceño y me preguntó de manera inquisidora pero educada, sobre que era lo que estaba buscando por esos lugares. Cuando se lo dije, medio masculló girando la cabeza hacia el costado como si hablara con un tercero no se que palabras y me terminó diciendo con aire de mala gana que lo siguiera ya que el me pondría en contacto con Rodolfo, nombrándolo familiarmente como si lo conociera bastante.

Tuve que seguirlo entonces, ya que no me quedaba otra alternativa para cumplir con mi misión, según las circunstancias como se presentaron en esas soledades...


jueves, 21 de marzo de 2013

MIEDITOS



























al miedo hay que ignorarlo

con la indiferencia matarlo

es un intruso
que el camino puso

para no poder caminarlo

martes, 19 de marzo de 2013

CAMINO CON SORPRESAS (3)


















cuento de seis capítulos

                                   CAPÍTULO TRES



Cuando las aguas iban bajando y el gran pantano se estaba terminando, a pesar de las cortas paradas para picar algo y beber un poco de agua, ya me estaba chillando el bagre de nuevo, a lo que se sumaba el cansancio. Me iba dando cuenta que si no me detenía algún tiempo mas prolongado y comía algo mas consistente, iba a desfallecer. Por lo que me decidí a extender la lona -para que no permitiera pasar la humedad- y apoyando la espalda sobre un grueso álamo plateado  me dispuse a comer dos regios sandwiches de mortadela y queso, acompañados de casi media cantimplora de agua, además de unos sorbos de licor de café, de ese que  hace creer que te da fuerzas pero que es bien recibido por el cuerpo.

Me incorporé lo antes posible para no enfriarme y no entumecerme, y para levantar el ánimo me puse a canturrear mientras recordaba como era que inicié mis primeras experiencias de campamentero, época en que tenía solamente doce años. Para distraerme comencé a contar uno a uno, los viajes y caminatas que había hecho desde entonces y cuando terminé con ello, comencé a recordar las distintas comidas mas divertidas que tuve que preparar en esas ocasiones; como aquella de los bocadillos fritos en cuya masa con harina y verduras se habían metido hormigas coloradas y que nadie se dio cuenta y a todos les parecieron riquísimos. O aquella vez en que mi hermano mayor preparó un muy buen guiso con el agua en que uno de nosotros se había lavado los pies, de lo que cuando nos dimos cuenta ya era tarde para comentarlo.

Justamente cuando estaba recordando en que me habían enseñado que en los viajes siempre podría haber un imprevisto y que había que tomarlo sin desesperar y con alegría, como se debe encarar a la vida misma, decía en voz baja como si estuviese  alguien conmigo. Me desperté a la realidad notando que estaba oscureciendo muy rápido porque el sol se iba escondiendo y las nubes tormentosas lo ayudaban en ello. Noté que ameritaba una decisión rápida, pero tuve suerte y encontré una lomada entre dos rocas enormes, encendí una fogata para protegerme del frío y los bichos o alimañas que pudieran haber. El lugar parecía hecho para mi, pero no debía ser tan egocéntrico y noté que habían huellas de presencia humana muy reciente. Calenté una sopa enlatada, las que a pesar de ser algo insípidas, sirven para estas ocasiones en las que es mejor no cocinar y necesitas de algo caliente.Luego de comer dos barras de chocolate abrigué el suelo por debajo y metido en la bolsa de dormir  me quedé dormido muy profundo...a pesar de que me costó hacerlo porque tuve la sensación de escuchar pisadas al mismo tiempo en que hubo momentos en que la lluvia  mojaba un poco mi humanidad a pesar de los dos peñascos protectores.
Creo que el sueño me dominó recién cuando dejó de llover, pero no recuerdo claramente esta parte porque estaba muy cansado.

Desperté muy temprano con el salpicar de unas gotitas de agua que tiraba una vertiente cuyo origen no pude descubrir, aunque la aproveché para beber abundantemente, lavarme y reponer el agua en las cantimploras.
 Finalmente, como me enseñaron a ser  prolijo en situaciones como éstas, hice un pozo para mis necesidades  y lo tapé nuevamente, para poder retomar el camino, sin dejar de borrar todo rastro y apagar el fuego convenientemente...